Cómo protege Medicaid a toda una familia

«Kacki no puede valerse por sí misma, pero, gracias a la ayuda económica de Medicaid, lleva una vida plena». —Teri Litavsky, madre de Kacki

Kacki Headshot
June 30, 2025

La historia de Kacki con Medicaid

Según lo cuenta su madre, Teri

«Mi hija, Kacki, tiene 40 años. Nació con una discapacidad intelectual. A lo largo de su vida adulta, ha desempeñado varios trabajos a tiempo parcial, a los que solo ha podido acceder gracias a los Servicios de Empleo con apoyo financiados por el Gobierno federal, que le han ayudado a solicitar estos puestos, a realizar las entrevistas, a recibir formación sobre cómo desempeñar el trabajo, a resolver problemas con la ayuda de sus tutores durante todo el periodo de empleo y a disponer de transporte en autobús de ida y vuelta al trabajo, ya que no puede conducir. Kacki necesita ayuda cada día para planificar su horario, realizar las tareas cotidianas, acudir a sus trabajos de voluntariado, encontrar oportunidades de enriquecimiento en la comunidad o descubrir actividades que se adapten a sus capacidades. Necesita ayuda para elegir alimentos saludables, cocinar, hacer la compra, limpiar y hacer ejercicio. En otras palabras, necesita un asistente para la mayoría de las cosas de su vida. Kacki no puede vivir de forma independiente; sin embargo, gracias a la financiación de Medicaid, lleva una vida plena que le permite ser voluntaria en el programa de equitación terapéutica Ray Graham dos mañanas a la semana, trabajar tres mañanas a la semana en un almacén, asistir a clases de cocina, costura, tejer y de baile en la comunidad, va a la biblioteca y participa en un círculo de lectura, TODO ello con la ayuda de un asistente».

Por qué Medicaid es importante para Kacki:

«Medicaid es el salvavidas de Kacki para prosperar y sobrevivir. Su vida no sería la misma sin Medicaid. Necesita un apoyo integral para llevar una vida saludable. Padece depresión, ansiedad y TDA, y se encuentra en el espectro autista, además de tener una discapacidad intelectual. Presenta diversos problemas ortopédicos en las rodillas, los tobillos y las caderas. Necesita apoyo constante en la mayoría de los aspectos de su vida cotidiana. Necesita la ayuda de un asistente durante la mayor parte del día. Necesita la ayuda de un preparador laboral para mantener su empleo. Necesita poder mudarse a una residencia de grupo reducido en los próximos años, ya que nosotros, sus padres, envejecemos y no podremos satisfacer sus necesidades físicas».

¿Qué le preocupa a su madre respecto a los recortes en Medicaid?

«Ahora que mi marido y yo estamos jubilados, contamos con unos ingresos limitados y nos preocupa mucho la carga económica que sin duda nos abrumará si nuestra hija no cuenta con la red de seguridad que supone Medicaid a medida que ella misma va envejeciendo. Podríamos, literalmente, arruinarnos intentando pagar todos los servicios que necesita para recibir asistencia en un entorno seguro y saludable. Y además: ¿cómo accederá a lo que necesita para su salud mental y física si Medicaid no paga su PRIMA DE MEDICARE ni abona el resto de sus facturas una vez que Medicare haya cubierto la primera parte? El año pasado se sometió a una artroplastia total de cadera a los 40 años. Este año, hemos pasado por un susto relacionado con un posible cáncer de mama que requirió varias rondas de pruebas. ¿Y si en algún momento le diagnostican cáncer? Con sus ingresos mínimos, se encuentra por debajo del umbral de la pobreza. No puede hacer frente al tipo de facturas médicas en las que podría incurrir sin Medicaid. ¿Cómo podremos internarla en una residencia de grupo reducido, algo que esperábamos hacer pronto, ya que nos acercamos a los 70 años? Si no existe Medicaid, no quedarán organizaciones de personas con discapacidad que puedan acoger a nuestra querida Kacki en una residencia de grupo reducido donde se la atienda gracias a la financiación de Medicaid».

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